
El día anterior a su partida decidí visitarla por ultima vez en el año, digo esto porque faltaban 4 días para que llegara el 31 de diciembre y se recibiera con bombos y platillos al supuestamente prospero año nuevo. Llegue a su casa al promediar las 5 de la tarde acompañado de Lía, una ves dentro recordamos inolvidables momentos universitarios que habían ocurrido en el semestre último y algunas que otras anécdotas tan buenas como tan malas de semestres anteriores pero lo que no nos habíamos dado cuenta era el bajo perfil de Lía porque con su silencio y la oreja bien parada a nuestras palabras se estaba poniendo al tanto de todo en nuestro mundo universitario el cual ella desconocía pero si intuía. Al pasar las horas en las historias contadas por ella o por mí nos dimos cuenta que la noche caía, (imagínense los minutos que hablamos si llegó a oscurecerse sin darnos cuenta, y eso que en Trujillo en verano oscurece a las 7 de la noche o 7.30 a mas tardar).
A esa hora Chini nos confesó que no había empacado, que aun le faltaba llenar las maletas con ropa de abrigo porque el clima de allá es contrario al de Perú, el frio es infernal (aunque un poco contraria la frase de frío infernal porque conocemos por los mitos de nuestra religión que el infierno lleva fuego y es caliente no frio pero a lo que me refiero es que hace un frio casi tan maligno como el infierno, aunque debo aceptar que prefiero el frio que el calor). Debido a esta alerta decidimos retirarnos y dejar que prepare su equipaje para esa la nueva aventura que iba a encaminar al lado de Piolin su enamorado. La despedida era como una despedida diaria pero sentí en ese momento el primer miedo de mi hipótesis y muy dentro de mi dije: “…ojalá que no se olvide de mí y que nos comuniquemos siempre…”. Luego con la voz un poco entrecortada le dije que se cuide mucho, que no dudara en llamarme cuando tenga algún problema… no le dije que la quería (pero en los siguientes mail se lo dije a viva voz pero esa no es la forma). Al bajar las escaleras del edificio donde vive sentí como si estuviera dejando ir a mi hermana, la que siempre quise tener, pues en el fondo el miedo estaba reviviendo de una manera contraria a el todos los buenos momentos que pasamos juntos al cerrar la reja sonreí de tal manera que el miedo se evaporizó, a lo cual Lía me ayudo diciendo: “si te ha dicho que vuelve, ella vuelve, hay que esperar no mas…”. Caminamos unos metros subimos a un microbús y llegamos a su casa, vimos una película, me tranquilicé algunas hora pero en el fondo sabia que a mi amiga-hermana no la iba a volver a ver, eso durante 3 meses…
A los pocos días de su partida, conseguí una película cubana que ella me había recomendado se llama Habana Blues y en la parte final de película dos mejores amigos se despedían en el aeropuerto, justo uno de ellos se iba a España, me pareció tan familiar que casi se derramé una lágrima, pero prevalecí hasta que la misma hipótesis se apodero de mí de nuevo y mi miedo fue su mejor arma.
Chini ya aterrizaba en Barcelona…
El transcurso de su aventura
Sentado frente al computador me encuentro en una clase tan indigna como la cursi profesora de jardín de infantes que hoy en día dicta catedra en una salón lleno de universitarios inquietos, por culpa del, como dije antes, indigno curso de computacion I, curso obligatorio en la "universidat vallejos" -lo dijo la profesora y como ella dice: "se hace lo que ella dice..."- Harto de su voz calaberítica empiezo a tratar de escribir este texto, como respuesta a un mail recien leido y ayer recepcionado de Chini, en el cual me describe su increible travesía por las tierra europeas, pasando de Barcelona a Francia, haciendo paradas en Italia y termiando Madrid donde paró para descanzar y de paso para responder mis mail's.
Ayer la vi, feliz la abracé, la sentí aquí y sé que todo mi miedo, fue solo eso miedo!, la proxima semana empezamos las clases y todo va a ser como antes... clases aburridas, trabajos fastidiosos, grupos de trabajos irresponsables, profes odiosos...simpre lo mismo... "amigos y mas"...

