8/01/2007

Dinastía - Capítulo 3


Capítulo 3
De pronto llaman a la puerta de enfrente, mis soldados gritan: ¡Identifíquense!, del otro lado de la gruesa puerta responden: “Somos los arqueros de PEPI, los mejores de este lado de la tierra, hemos venido a ayudarlos en la batalla”, los hicieron pasar y los llevaron a la habitación frontal donde me encontraba de pie mirando las luces que se acercaban con rapidez. Cuando uno de los arqueros se dirige a mi y me dice: “Se que necesitas ayuda y acá estamos para unirnos y servirte”, mientras el joven hablaba su voz me resulto muy familiar, levanto la cabeza y me doy con la sorpresa de que la voz tan familiar era de mi hermano y su reflejo en la ventana me dio la razón, parado detrás mío con el arco en la mano izquierda, la espada en la cintura y la figura del león en el pecho, me extendió la mano, gire y le extendí mi mano y lo abrace con tal fuerza que pareciese que no lo había visto por un tiempo –la verdad que no lo recuerdo, debe ser por el golpe en la cabeza- Alberto era el superior del grupo de arqueros.

Dinastía - Capítulo 2

Capítulo 2
“El mal se aproxima rápidamente a caballo” -oigo decir-, los observábamos desde una de las miles de inmensas ventanas que se encontraban en el segundo nivel de la nave principal del castillo. Escuchamos un grito de alerta proveniente de la habitación posterior del castillo, corrimos hacia ella y los guardianes de esa habitación nos indicaron con el índice de la mano derecha que miráramos por la ventana, al acercarnos a ella nos dimos cuenta que se aproximaba otro grupo de enemigos con antorchas por la parte posterior del castillo.
Ordene que todos mis hombres se agruparan -bueno al parecer yo tenia un alto mando porque ellos obedecieron inmediatamente - los dividí en dos batallones y ordené que cuidasen la parte frontal y la parte posterior del castillo.

Dinastía - Capítulo 1


Capítulo 1
Mi nombre es PETRUX y me encuentro huyendo de alguien que todavía no veo, agitado y preocupado por proteger una fortaleza de piedra que parece ser de mi familia, me encierro con otros tres camaradas -digo camaradas porque estamos igualmente vestidos-. Caminamos en la oscuridad con las antorchas encendidas. Algo de toda esa piedra en forma de castillo me parecía familiar, y me brinda un ambiente cálido que me convierte en una pieza de esta gran construcción antigua. Cerramos la vieja e inmensa puerta de roble, mire a mi alrededor y luego de correr en la oscuridad me encontré en un inmenso patio de tierra donde frente a mi se levantaba la nave principal del castillo, corrimos a la puerta con las antorchas en mano y el temor encima, llegamos y detrás de la puerta se encontraban dos damas con la misma vestimenta, me di cuenta que defendíamos a una familia, es más, también defendíamos su escudo donde se encontraba un fénix en llamas, bordado con hilos dorados. Estas dos damas nos hablaban horrorizadas y decían que el causante de nuestros miedos estaba cerca.
Me mostraron una herida en mi cabeza, fue cuando por fin le encontré explicación al dolor de la misma y también me dijeron que la familia y escudo que defendía era la mía, en ese momento también comprendí que lo familiar del castillo era absolutamente cierto, era el castillo donde yo había sido criado cuando era un niño, mi padre y mis tíos me enseñaron a pelear y usar la espada en esta fortaleza.